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¿Quién soy hoy?

September 01, 20264 min read

El privilegio de seguir descubriéndome

Hay una pregunta que parece sencilla, pero que pocas veces nos detenemos a responder con calma:

¿Quién soy hoy?

No quién fui hace veinte o treinta años. No cuál fue mi profesión. No cuántos hijos tuve o cuántos años trabajé.No los títulos que obtuve ni las responsabilidades que desempeñé.

¿Quién soy hoy, en este momento de mi vida?

Con frecuencia respondemos a esa pregunta hablando de lo que hicimos durante muchos años. Decimos: "Fui maestro", "Fui enfermera", "Fui comerciante", "Fui ama de casa", "Fui ingeniero". Y todas esas respuestas son verdaderas, porque forman parte de nuestra historia.

Pero nuestra identidad va mucho más allá de las ocupaciones o los roles que desempeñamos.

La vida cambia constantemente. Los hijos crecen y forman sus propias familias. Llega la jubilación. Cambian nuestras rutinas. Algunas personas importantes ya no están con nosotros y, poco a poco, descubrimos que aquello que durante años nos definió comienza a transformarse.

Es entonces cuando surge una oportunidad que pocas veces reconocemos: la oportunidad de volver a encontrarnos con nosotros mismos.

Más allá de los papeles que desempeñamos

A lo largo de la vida usamos muchos "sombreros". Somos hijos, padres, madres, trabajadores, cuidadores, amigos, vecinos, abuelos, voluntarios... Cada uno de esos papeles tiene un valor inmenso, pero ninguno resume por completo quiénes somos.

Porque antes de cualquier título, existe una persona con sueños, emociones, valores, talentos, gustos y una manera única de mirar el mundo.

Quizá durante años disfrutaste cuidar de los demás y ahora tienes la oportunidad de preguntarte:

¿Qué necesito yo?

Tal vez siempre fuiste quien resolvía los problemas de todos, pero hoy puedes darte permiso para descubrir qué cosas alimentan tu propia tranquilidad.

Volver a uno mismo no es un acto de egoísmo, es un acto de reconocimiento y es comprender que también merecemos escucharnos, conocernos y atender nuestras propias necesidades.

Cuando dejamos de compararnos

Uno de los regalos que puede traer la adultez mayor es aprender a vivir con menos comparaciones. Durante muchos años es fácil medirnos por el trabajo, el dinero, la productividad o los logros, pero llega un momento en que descubrimos que nuestro valor no depende de cuánto hacemos, sino de quiénes somos.

Somos la persona que sabe escuchar con paciencia, la que siempre tiene una palabra de ánimo, la que prepara el café para recibir a quienes ama o la que hace reír a los demás.

Muchas de esas cualidades no aparecen en un currículum, pero son precisamente las que dejan una huella profunda en quienes nos rodean. Nuestra identidad también está formada por esos pequeños gestos cotidianos que hablan de nuestro corazón.

La mejor compañía que tendremos toda la vida

Hay una persona que nos acompañará desde el primer hasta el último día de nuestra existencia y esa persona somos nosotros mismos.

Por eso vale la pena preguntarnos:

¿Hace cuánto no converso conmigo?

¿Hace cuánto no reconozco mis propios logros?

¿Hace cuánto no me felicito por todo lo que he superado?

Tal vez ha llegado el momento de tratarnos con la misma paciencia, comprensión y cariño con los que hemos acompañado a tantas personas a lo largo de la vida.

Porque aprender a estar bien con nosotros mismos también es una forma de bienestar y quizá sea una de las más importantes.

En Colmena Comunidad Creativa creemos que el envejecimiento no consiste únicamente en sumar años.

Consiste en seguir descubriendo quiénes somos, abrazar nuestra historia y permitirnos vivir el presente con autenticidad.


Actividad de la semana

"Volver a mí"

Busca un momento tranquilo, una libreta y una taza de tu bebida favorita.

Respira profundamente y responde, sin prisas, las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tres palabras describen mejor a la persona que soy hoy?

  • ¿Qué cualidad de mí me hace sentir orgulloso(a)?

  • ¿Qué disfruto hacer, aunque sea algo muy sencillo?

  • ¿Qué parte de mí he descubierto con el paso de los años?

  • ¿Qué me gustaría regalarme en esta nueva etapa de mi vida?

Ahora escribe una frase que comience así:

"Hoy elijo ser una persona que..."

Guarda esa frase en un lugar visible y léela cada mañana durante esta semana.

Permite que sea un recordatorio de que aún estás escribiendo tu historia.


Mensaje final

Durante mucho tiempo quizá definiste tu vida por todo lo que hiciste por los demás.

Hoy queremos invitarte a recordar algo igual de importante:

También eres la persona que ha aprendido, que ha cambiado, que ha amado y que sigue creciendo. La persona que eres hoy merece ser escuchada con la misma atención con la que has escuchado a tantas personas a lo largo de tu vida.


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