
La hermosa vista desde la cima
El gran regalo de mirar la vida con sabiduría
Hemos llegado a la última semana de julio y es momento de celebrar la corona de la neuroadaptación: la gerotrascendencia. Este concepto, acuñado por la psicología del desarrollo, describe una maravillosa evolución que ocurre en la mente de los adultos mayores: una transición desde una visión de vida materialista y acelerada hacia una perspectiva mucho más profunda, espiritual y selectiva.
Lo más bonito que nos han dado los años es: nuestra sabiduría y nuestra capacidad de ver la vida con otros ojos. Cuando éramos jóvenes, nuestro cerebro andaba a las carreras, siempre preocupado por el futuro, por el qué dirán, llenándose de ansiedades por cosas que a veces ni pasaban. Pero hoy, con el camino recorrido, las cosas se ven muy diferentes.
Hay un cambio precioso que ocurre en nosotros con el tiempo: aprendemos a volvernos más selectivos. Ya sabemos perfectamente qué batallas valen la pena luchar y cuáles es mejor dejar pasar con una sonrisa. Hemos aprendido a valorar lo que verdaderamente importa, como una buena plática con amigos, el calor del sol en la mañana o una tarde tranquila en la Colmena. Eso no es cansancio; es la madurez enseñándonos a vivir mejor.
Llegar a esta etapa no es ir de bajada, como dicen algunos; al contrario, es haber llegado por fin a la cima de la montaña. Y desde arriba, la vista es mucho más clara y hermosa. Nuestra mente ha aprendido a ser resiliente, a doblarse como el bambú ante los vientos difíciles pero sin romperse. Celebremos nuestra historia, nuestras arrugas de tanto reír y esa paz interna que solo se consigue cuando hemos aprendido a aceptar y amar cada página de nuestro libro.
Actividad de la semana: "La tarjetita del recuerdo fuerte"
Tómense diez minutos de esta semana para estar con ustedes mismos mientras disfrutan de un té. Piensen en un momento muy difícil que hayan vivido hace muchos años, uno de esos donde sentían que no encontraban la salida, pero que al final lograron superar.
En un papelito o tarjeta, escriban la cualidad que los sacó adelante (por ejemplo: Mi fe, mi paciencia, el amor por mis hijos o mi terquedad bonita).
Guarden ese papelito en su cartera o déjenlo en su buró. Cada vez que lo vean, recuérdense a sí mismos la enorme fuerza de adaptación que su mente ya tiene bien ensayada.
Reflexión final
"Los años nos traen arrugas en la piel, pero nos quitan las arrugas del alma. Disfrutemos de esta maravillosa libertad de mirar el mundo con paz, sonreír ante lo sencillo y saber que, mientras estemos juntos, el corazón nunca va a dejar de crecer."
