Guia

Manos creadoras, mentes activas

July 20, 20262 min read
Por qué tejer, bordar y crear nos da tanta paz

Hay un lazo hermosísimo y muy profundo entre nuestras manos y nuestros pensamientos. Si nos ponemos a ver, casi todo lo que sentimos lo expresamos con ellas: un abrazo apretado, una caricia, un aplauso de alegría. Por eso, cuando nos sentamos a realizar algún trabajo manual, ya sea tejer con dos agujas, hacer crochet, bordar una servilleta o armar una manualidad, pasa algo mágico en nuestro interior: la mente descansa y el corazón se calma.

A veces la gente de fuera piensa que tejer o bordar es solo un pasatiempo para pasar las horas valga la redundancia, pero nosotros sabemos que es mucho más. Requiere toda nuestra atención: contar y calcular los puntos, combinar los hilos y cuidar que el pulso no falle. Mientras estamos concentrados en el vaivén de las agujas, el estrés de los problemas diarios empieza a desaparecer y eso sucede con cada una de las actividades que elegimos para hacerlas nuestro “hobbie”, pintar, manualidades, hacer velas, jabones aromáticos etc.

Ese estado en el que nos concentramos tanto que se nos olvida el reloj es una medicina maravillosa para la salud emocional. Nos da una tremenda sensación de logro ver cómo de un simple hilo nace un suéter para los nietos o una cobija para el hogar.

Crear con las manos es mucho más que un pasatiempo: es un acto de autocuidado. Cuando nos sumergimos en las manualidades, dejamos de lado el tiempo para ejercitar nuestra mente, mejorar nuestra destreza y encontrar ese oasis de tranquilidad que tanto necesitamos. ¡No importa el material ni la técnica, lo que cuenta es la paz que construimos en cada detalle!

Actividad de la semana: "El juego de tocar con el corazón"

Vamos a hacer un ejercicio de relajación muy bonito con nuestras manos. Busquen en casa tres cosas que tengan texturas totalmente distintas (por ejemplo: una bola de estambre suave, una manzana lisa, una piedra del jardín y un trozo de lija o madera rugosa).

  • Siéntense en su rincón favorito, cierren los ojos y pasen sus manos muy despacio sobre cada objeto durante un minuto.

  • Sientan su temperatura, su peso, sus esquinas. Traten de pensar en cómo describirían esa sensación sin usar los ojos.

Reflexión final

"Cada vez que nuestras manos crean algo que no existía, nuestra alma encuentra un espacio para descansar. No dejemos nunca de tejer, de bordar o de arreglar nuestro entorno; en cada pequeña puntada, estamos cuidando nuestra paz interior."


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