Guia

La familia que elegimos:

August 24, 20264 min read
Los lazos que también nos sostienen

Durante este mes hemos recorrido un camino lleno de recuerdos y reflexiones. Celebramos la vida que hemos construido, reconocimos el valor de nuestra experiencia y agradecimos a las personas que dejaron una huella en nuestra historia.

Hoy queremos cerrar este recorrido hablando de algo que también forma parte del corazón de nuestras vidas: los vínculos que elegimos construir.

Cuando pensamos en la palabra familia, es común que nuestra mente viaje hacia nuestros padres, hijos, hermanos, abuelos o nietos. Son los primeros nombres que aprendemos a pronunciar y, muchas veces, quienes nos acompañan durante buena parte de nuestra vida.

Sin embargo, conforme pasan los años descubrimos que el amor, el apoyo y el sentido de pertenencia también pueden encontrarse en otros lugares.

Porque la familia no siempre está determinada únicamente por los lazos de sangre.

A veces, la familia también se elige.

Los afectos que llegan para quedarse

Seguramente, al mirar tu historia, descubrirás que hubo personas que llegaron sin imaginar el lugar tan importante que ocuparían en tu vida.

Vecinos, amigos, compañeros de trabajo, personas que estuvieron para nosotros

Son relaciones que no aparecen en un árbol genealógico, pero sí en los momentos importantes de nuestra historia y también forman parte de nuestra familia.

Porque una familia no se define solamente por el apellido que compartimos, sino por la confianza, el respeto, el cariño y la presencia que cultivamos día con día.

Nunca dejamos de construir vínculos

Existe la idea de que las amistades más importantes se forman durante la juventud, pero la vida nos demuestra lo contrario. Muchas personas encuentran grandes amistades después de los sesenta años, las descubren en un curso de pintura, en una clase de ejercicio, en un club de lectura, en una actividad de voluntariado o simplemente al coincidir con alguien que comparte intereses y valores similares. Y eso ocurre porque las relaciones humanas no tienen fecha de vencimiento siempre podemos abrir espacio para conocer a alguien, escuchar nuevas historias y permitir que otras personas también formen parte de nuestra vida.

La adultez mayor puede convertirse en una etapa especialmente valiosa para fortalecer esos vínculos, porque aprendemos a valorar más la autenticidad que la cantidad de personas que nos rodean. Ya no buscamos impresionar buscamos sentirnos comprendidos, conversaciones sinceras y cuando encontramos esos espacios, nace un profundo sentido de pertenencia.

Una comunidad también puede sentirse como un hogar

Hay personas que viven lejos de sus familiares, o han enviudado, algunas no tuvieron hijos y muchas veces esto hace pensar que la soledad es inevitable pero la experiencia de miles de personas demuestra que la compañía también puede construirse.

Una comunidad puede convertirse en un hogar cuando encontramos personas que nos escuchan, nos respetan y nos hacen sentir parte de algo más grande.

Son encuentros sencillos que, poco a poco, fortalecen nuestra salud emocional y nos recuerdan que seguimos siendo importantes para los demás.

En Colmena Comunidad Creativa creemos profundamente en ese poder.

Porque una comunidad no solo comparte actividades, comparte historias, aprendizajes, esperanza y, sobre todo, comparte la certeza de que nadie debería recorrer esta etapa de la vida en soledad.

También podemos convertirnos en esa persona para alguien más

Cuando pensamos en las personas que nos acompañan, pocas veces nos detenemos a pensar que nosotros también podemos ser ese apoyo para alguien.

Tal vez una persona nueva necesita sentirse bienvenida o quizá un vecino agradecería una conversación, alguien espera una llamada que nunca llega.

No siempre hacen falta grandes acciones para fortalecer una comunidad.

A veces basta con preguntar:

"¿Cómo estás?", ofrecer una sonrisa, invitar a alguien a caminar, escuchar y hacer sentir a otra persona que pertenece.

Los vínculos se construyen con pequeños gestos repetidos muchas veces.

Y esos gestos tienen el poder de transformar vidas.

La familia que elegimos no sustituye a la familia con la que nacimos.

La complementa.

La fortalece.

Y muchas veces nos recuerda que el cariño siempre encuentra nuevas maneras de florecer.

Actividad de la semana

"Mi círculo de afectos"

Toma una hoja de papel y dibuja un círculo en el centro.

Dentro de él escribe tu nombre.

Después, alrededor, escribe los nombres de las personas que hoy forman parte de tu vida.

No importa si son familiares, amigos, vecinos, compañeros de actividades o personas con quienes compartes momentos importantes.

Ahora responde:

  • ¿Quién siempre está dispuesto a escucharme?

  • ¿Con quién disfruto conversar?

  • ¿A quién hace tiempo que no llamo?

  • ¿Qué persona llegó a mi vida cuando menos lo esperaba?

  • ¿Cómo puedo fortalecer alguno de estos vínculos esta semana?

Finalmente, elige una persona de tu círculo y realiza un pequeño gesto de cariño.

Haz una llamada.

Escribe un mensaje.

Invítala a tomar un café.

Visítala.

O simplemente dile:

"Gracias por formar parte de mi vida."

Verás cómo un gesto sencillo puede fortalecer un vínculo que seguirá acompañándote.

Mensaje final

Al terminar este mes queremos recordarte algo muy importante.

La vida nos regala una familia con la que comenzamos nuestro camino.

Pero también nos ofrece la oportunidad de construir, a lo largo de los años, una familia elegida: personas que nos abrazan con su amistad, nos acompañan con su presencia y enriquecen nuestra historia con su cariño.

Nunca subestimes el valor de esos lazos.

A veces, el hogar son las personas que caminan a nuestro lado por elección, cariño y amor.

Y esa también es una hermosa manera de celebrar la adultez mayor.

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