
Un cerebro sin edad
El maravilloso superpoder de la neuroplasticidad
Seguro alguna vez han escuchado por ahí que, conforme sumamos años, nuestra mente se vuelve rígida y ya no puede aprender cosas nuevas. ¡Qué gran mentira nos han querido vender! A veces la sociedad nos ve como si fuéramos una escultura de piedra que ya se quedó fija para siempre. Pero si nos ponemos a observar con atención nuestro propio camino, nos daremos cuenta de que nuestra mente se parece muchísimo más a la plastilina: es suave, se moldea con lo que vivimos y nunca pierde la capacidad de tomar formas nuevas.
En el mundo de los médicos le llaman a esto "plasticidad", pero entre nosotros, digámosle simplemente nuestro superpoder de adaptación. Cada vez que nos animamos a usar un aparato nuevo, a cantar una canción que no conocíamos o a resolver un juego de mesa, nuestra mente estira sus caminos internos. Es como si abriéramos senderos nuevos en un jardín que nunca deja de florecer.
Mantener la mente lúcida y ágil no es cuestión de suerte ni de medicamentos milagrosos. Es cuestión de no dejarla dormir en la comodidad. Así como caminamos para que las piernas no se entumezcan, platicar, reír y ponernos pequeños retos hace que nuestros pensamientos sigan volando ligeros. La madurez no es el final de nada; es la época perfecta para disfrutar de una mente que ya sabe mucho, pero que todavía tiene espacio para estrenar ideas todos los días.
Para este blog incluimos una actividad que te invitamos a realizar y así enriquecer el tema.
Actividad de la semana: "Cambiar de mano"
Para que sientan hoy mismo cómo su mente se despierta y hace un esfuerzo divertido, vamos a retarla con algo muy simple. Durante los próximos tres días, intenten hacer una tarea diaria con la mano que casi no usan (la izquierda si son diestros, o la derecha si son zurdos):
Cepillarse los dientes por la mañana.
Tomar la taza de café o la cuchara de la sopa.
Tratar de abrir la puerta con la llave.
¿Qué se siente? Al principio nos da risa porque nos sentimos un poco torpes, pero esa concentración que necesitan para lograrlo es, textualmente, su mente abriendo un camino nuevo que no existía ayer.
Reflexión final
"Los años no nos quitan la capacidad de aprender; es el dejar de aprender lo que nos hace sentir los años. Mantengamos la curiosidad despierta y nuestra mente se mantendrá tan fresca como siempre."
